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Puebla, eslabón en tráfico de migrantes


En una carretera interestatal de la Mixteca, que comunica a Oaxaca con Puebla por Izúcar de Matamoros, agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) detuvieron a 116 migrantes.

El hallazgo ocurrió esta semana cuando los migrantes viajaban hacinados a bordo de un camión de redilas.

Los migrantes, víctimas de tráfico de personas, fueron identificados de nacionalidades de países de Centroamérica y del Caribe, como Cuba y Panamá.

Una semana previa, en Acajete, un centenar más de migrantes fueron detectados en una bodega, y otros más en un hotel cercano a la central de autobuses, la CAPU; es cuenta de nunca acabar.

Puebla está considerado como una zona de menor riesgo entre las bandas criminales traficantes de personas , en la ruta a la frontera norte para cruzar a Estados Unidos.

Lo inaudito de lo que ocurre en Puebla es que el sur-sureste es una coladera para el tránsito de migrantes, principalmente, en el estado de Veracruz.

El gobierno de aquella entidad no está haciendo nada para frenar el tráfico de personas; por el contrario, las policías municipales y estatales se han corrompido y están al servicio de la delincuencia.

En un reportaje publicado por MILENO, se revela que en las zonas limítrofes entre Veracruz y Puebla se vive una versión moderna de tráfico de personas como esclavos, en términos de precios fijados para las bandas delictivas

En el sur de Veracruz, el crimen organizado ha recurrido a marcar como al ganado a los migrantes, a modo de identificarlos como su pertenencia y permitirles el paso libre a la frontera norte por territorio poblano. Se trata de marcas infligidas con armas punzocortantes en el rostro.

Con una marca en la nariz, los migrantes pueden viajar por todo México, ya que es señal de que ya pagaron la cuota de paso, pero no solo eso, esta marca explica que fueron secuestrados y les pueden sacar más provecho por familiares en Estados Unidos.

De acuerdo con la investigación periodística, los principales centros de operación se ubican en Acayucan, Coatzacoalcos y Tierra Blanca, donde las víctimas han pagado más de 70 mil pesos por persona.

En esta práctica están involucradas bandas delictivas del sur-sureste con cárteles en Guatemala y Honduras, policías municipales y agentes del INM.

pablo.ruiz@milenio.com



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