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Il Divo celebra, con música, la vida de Carlos Marín


Como no podía ser de otra manera, al ser tocados por el drama que sufrió el planeta entero de manera tan directa, en la velada hubo lugar para aplaudir a todos los médicos, enfermeros y los profesionales de la medicina que han trabajado en todo el mundo, y porque “ellos son nuestros héroes”, aceptó Miller, les dedicaron Hero.

Amor y pasión fue la gira en la que Bühler aceptó que Marín logró por fin su deseo de que hubiera bailarinas en escena con ellos y fue justo aquí, recordó el suizo, en la capital del país que, en el Dia de San Valentín, conoció a la virtuosa de la pista Letizia Martín Crespo, a la que convirtió en su esposa, lo que le agradeció a Carlos.

El recital, que comenzó con I’ll Be There y Come What May, siguió con Smile, For Once in My Life, que los ayudó a descubrir el Motown; fue el momento ideal para que Steven recordara que fue en una tienda de discos cuando escuchó la música del cuarteto y le gustó tanto que lo ayudó a encontrar su voz de barítono.

Steven no dejó de alabar el talento de Marín y los tres integrantes originales le dieron de nueva cuenta la bienvenida y para continuar con el ritmo de su más reciente disco, ofrecieron My Girl y cerraron el círculo de este record, el último con Carlos, con Ain’t No Mountain High Enough.

David Miller, Urs Bühler y Sébastien Izambard
David Miller, Urs Bühler y Sébastien Izambard compartieron anécdotas que vivieron con Carlos Marín.

David compartió secretos de Marín, como que tenía una maleta especial sólo con productos para su pelo y le atribuyó que fue él quien insistió en que Il Divo saliera de gira por el mundo, en 2006, con su disco Ancora. Entonces regalaron la canción con la que todo empezó Regresa a mí; provocaron furor y no pudieron evitar las lágrimas.

Continuaron con más clásicos como I Will Always Love You. Uno de los momentos más emotivos fue cuando sonó Hallellujah, que expresamente fue para la memoria de Carlos, para quien dejaron un banquito vacío y sólo Urs, Miller y Sébastien alzaron su voz en este himno de amor.

No quisieron dejar de entonar, en italiano, My Heart Will Go On que causó suspiros y la clásica petición: “Otra, otra, otra”, tras una reverencia del cuarteto. Los cuatro hombres no tardaron en regresar para ofrecer Somewhere, cobijados por las luces de los celulares, y cerraron la noche con Time to Say Goodbye, a las 22:28 horas.

“Ha sido una noche mágica, gracias. Son tiempos difíciles y el mudo necesita paz. Gracias de corazón por sus luces, que significa que Carlos está aquí con nosotros. México, los queremos”, expresó Sébastien, antes del número final que dejó a todos con el mejor sabor de boca, con una bandera del país al aire y el grito: “¡Viva México!”.





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